TRIBUTO a PIO LINDEGAARD

TRIBUTO a PIO LINDEGAARD







La programación de BJC  dedica su programa a la figura de su fundador y alma mater, Pio Lindegaard.

Figura ilustre, el Consul Honorario de Dinamarca en Bilbao, fue el gran difusor del jazz en Bizkaia y un personaje querido por todos los aficionarios. Durante décadas, fue el catalizador y propulsor de la incipiente afición bilbaina, tanto a través de su inolvidable espacio radiofónico, “Batería y Contrabajo”; como por su estrechísima colaboración con el Festival de Getxo; y su gran creación y herencia, la asociación cultural BJC-Bilbaina Jazz Club .

En 1991, crea la asociación de aficionados más longeva y reconocida de la escena actual. En estos 27 años, la gran obra de Pio es reconocida entre las mejores del sur de Europa y un referente de excelencia en el ámbito de la escena internacional del jazz contemporáneo y de vanguardia.

Impulsada por un grupo plural y diverso de aficionados al jazz, ofrece una programación continua única en su naturaleza en Euskadi y, abierta a todo el público, se ha convertido en uno de los movimientos y una de las actividades culturales más potentes de Bilbao.

“Padre y difussor del Jazz en Bizkaia”

Cursó estudios de ingeniería termodinámica entre 1940 y 1945. A temprana edad comienza a trabajar en la representación comercial de Dinamarca  para el comercio bilateral con España. En 1960 es nombrado Cónsul de Dinamarca  en Bilbao . Diez años más tarde, Federico IX le concede el orden de Dannebrog en su categoría de caballero, siendo ascendido -en 1976- al grado de 1ª clase por la reina Margarita II .

En 1958 funda el primer Jazz Club de Bilbao que desarrolló sus actividades hasta mediados de los sesenta. En 1991 y merced a un acuerdo alcanzado con la Sociedad Bilbaína se retoma el proyecto del club que, que da lugar a la creación de BJC Bilbaina Jazz Club Kultur Elkartea que veintiocho años después es hoy en día una de las programaciones del sur de Europa y una referencia internacional.

En 1983 recibe el MIKELDI por su labor a favor del Festival de Cine Documental y cortometraje de Bilbao (ZINEBI), con el cual permaneció vinculado desde sus comienzos en condición de secretario del Jurado Internacional. En 1985 es distinguido con el “Molino de plata” de Getxo por su contribución al Festival de Jazz de la localidad vizcaína.

Su afición: la radio
Capítulo aparte merecería su actividad radiofónica: desde abril de 1950 en que es invitado a presentar un programa de música danesa en Radio Bilbao y hasta sus últimos días, siempre ha mantenido algún espacio en las ondas (“Música danesa”, “Música alemana”, “Música inglesa”, “La hora de la Casa Americana”, “Aquí Bilbao”, “Antena del Norte”…). De todos ellos fue “Batería y contrabajo” el que más tiempo permaneció en antena ¡¡48 años!!, sonando en Radio Euskadi en su última época y consiguiendo con este programa el aprecio de la audiencia y el respeto de la comunidad jazzística.

Su pasión: el Jazz
Su labor divulgativa en favor de la música de este género permitió que varias generaciones pudieran iniciarse en la escucha de aquellos “bárbaros ritmos” y aprendieran a disfrutar de la filosofía que inspira el jazz y los mecanismos que lo mueven. Poniendo así de manifiesto el amor que por este género le transmitieron personalmente artistas tan célebres como Benny Carter , Count Basie o el mismísimo Duke Ellington.
Pío falleció el 26 de abril de 1999 dejándonos como legado su pasión por el Jazz. Quienes le conocieron y escuchan esta música sienten en su interior que el Jazz sigue vivo y con él nuestro amigo Pío.

El que fuera impulsor, jurado y asesor del Festival Internacional de Jazz de Getxo, continuó su pasión por la difusión del jazz, incluso después de su muerte, con la donación al Ayuntamiento de Getxo de su patrimonio más singular: el fondo Pío Lindegaard. Una partida fonográfica y documental con más de 20.000 artículos que conforman la colección particular del célebre musicólogo, a disposición de quien desee consultarlos en la Escuela de Música Andrés Isasi de Las Arenas. Su condición de coleccionista le permitió atesorar varios miles de artículos relacionados con el jazz, entre los cuales se encuentran 8.000 discos (7.000 vinilos y 1.000 compactos) y gran cantidad de casetes, grabaciones de sus programas radiofónicos, fotografías, revistas, manuscritos y carteles de conciertos.

“La labor principal de mi padre era tratar de divulgar el jazz al mayor número de personas posible, viciar y envenenar a cuantos más mejor. De alguna forma, hemos querido que esto no se perdiera, que tenga una continuidad, porque ése fue, principalmente, su objetivo durante toda su vida”, afirma Christina Lindegaard, hija de quien fue desde 1959 y hasta su jubilación, cónsul de Dinamarca en Bilbao.